En los años 1930, Coco Chanel en una de sus pasarelas presentó al mundo de la moda un suéter femenino, demostrando que este elemento de ropa puede ser hermoso y elegante. Pero las fashionistas no se apresuraron a comprar suéteres, considerándolos más bien ropa masculina y ruda. Todo cambió después de que la famosa actriz, a la que millones de mujeres querían imitar, Marilyn Monroe, posó en una de sus sesiones de fotos con un grueso suéter azul con una guitarra.
Fue entonces cuando surgió el concepto de «sweater girl», que en traducción significa «chica en suéter». Así, el suéter ocupó su merecido lugar en el guardarropa femenino, todas las mujeres, sin excepción, comenzaron a usarlo, incluso las representantes más distinguidas del sexo femenino. De este modo, en 1983, la princesa Diana, en una competición de polo, llevó su suéter favorito, que era un suéter rojo con ovejitas blancas y una negra. La prensa extranjera entonces llamó a este suéter nada menos que «black sheep», que en traducción significa «oveja negra», pero justo ese color se convirtió rápidamente en un must have para las modistas de los años 80. Aunque, con derecho, los patrones más populares para los suéteres son los renos, y estos tipos de suéteres llevan ya muchos años tanto hombres como mujeres. Incluso la casa de moda Dolce&Gabbana no pudo pasar por alto esta tendencia y en la colección de otoño-invierno 2010-2011 presentó a su público suéteres con patrones de renos.